Siguiendo la lógica de esta recomendación médica, podríamos decir que desde los grandes empresarios avícolas y porcicultores hasta quienes se levantan en las mañanas a escarbar sus gallineros, son potenciales asesinos. Sin embargo, el huevo y la carne de cerdo se sigue vendiendo y consumiendo en miles de formas.
Si los gobiernos del mundo, en su función de velar por el bienestar y la salud de los ciudadanos, declararan la prohibición del huevo y el chicharrón dados sus efectos nocivos en la salud humana, ¿se disminuiría el consumo, la demanda y la producción de huevo y la fritanga en el mundo? No se usted, pero yo estoy seguro de que la respuesta es no.

Un huevo pasaría de costar $300 en una tienda, a conseguirse en el mercado negro por $5.000. Pero con toda seguridad, y muy a pesar de eso, en nuestras mesas no faltarían estos dos manjares que se han consumido durante miles de años y que no han impedido que los seres humanos lleguen a viejos. Lo mismo, exactamente, pasa con las famosas ‘matas que matan’.
“Soy un marihuanero, no un enfermo ni un criminal”, gritaba un soplete* caleño por los altoparlantes roncos de uno más de los encuentros de la Comunidad Piel Verde, que esta vez se llevó a cabo en Cali el pasado 2 de mayo, en simultánea con más de 200 ciudades del mundo para exigir la liberación de la marihuana y de otras las plantas ¨prohibidas¨.

Pero, según parece, la medida no tiene reversa.
Mientras llega, cientos de jóvenes se toman espacios en las ciudades, como lo hizo la Comunidad piel Verde con el Parque de los Estudiantes, o el de Jovita, frente al colegio Santa Librada en Cali, para explicar el porqué debería ser libre el consumo de la que ellos llaman “la planta mágica” y que precisamente es la prohibición y la clandestinidad la que mata, más no la propia mata. Propuestas como el autoconsumo o sea, que cada consumidor plante su propia dosis en su casa para hacerle frente al narcotráfico y un hueco en sus multimillonarias finanzas, salieron de este espacio.
Música con beats repetidos que llegaban al fondo del cerebro, fanzines, grafitis, carteles, ni un solo policía y mucha pero mucha marihuana fueron los aderezos de esa tarde de sábado. Como era de esperarse, el saldo de muertos, heridos, robos y disturbios fue de cero. Pero ¿acaso la cacareada lógica gobiernista no debió haber mostrado lo contrario?
Así la voz de una niña pagada por la Dirección Nacional de Estupefacientes nos repita a media lengua incesantemente por la radio que la coca, la amapola y la marihuana son matas que matan, me es imposible hacerme una imagen de los miles de indígenas que siembran estas plantas como su única fuente de supervivencia, con una máscara de hockey, una motosierra y sus manos untadas de sangre. ¿Será que en un futuro dejarán de señalarlos a ellos y pasarán a perseguir a los zapateros por utilizar y comerciar pegante bóxer, o dejarán de vender gasolina por ser ésta uno de los alucinógenos más poderosos que hay? Como van las cosas posiblemente así sea.
Si está de acuerdo con el post, lo invito a vivitar este blog, cortesía de El Mantra. Si no, por acá ni vuelva.
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*Léase también: chirrete, vicioso, tostao, marihuanero, fumón, drogo… entre otras.